tú te dejas arrastrar
y te dejas absorber
y te dejas apagar
por los espirales
panzilocuentes
del otro yo
que no quieres digerir.
y por ahí camino yo
para llegar a mi habitación,
así que mis manos
están extendidas en
blanco y negro,
intentando atraparte,
para cambiarte de ropas
y ponerte un vestido
más bonito, más colorido, más
como tú, porque tu aura brilla
a través de tus ojos, pero
a veces, a veces
se embarra una tristeza
que opaca ese brillo.
así que, si quieres, ven,
yo te pongo el vestidito
que quieras, el que tú quieras
pero ya no dejes
que tu aura se
desperdicie,
ya no dejes que las espirales
te apaguen
mejor cae en el delirio
de la crucifixión
y con los peses del viento
vete volando por aguas
más azules, más calmadas
y menos panzilocuentes.
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